Empezamos, esta es la historia de una joven ilusa y soñadora que salió del cascarón de forma prematura para encontrarse con un mundo regido por un estúpido canon de belleza antagónico a la que ella poseía. Por mucho que conocía no lograba encontrar a aquel caballero que, de oídas, parecía maravilloso antes de su contemplación siquiera. Encontró en su camino diversos especímenes que proclamaban en mayor o menor medida aquel prototipo efímero de belleza femenina, y ni uno solo que traspasara todo aquello para llegar a una contemplación del yo interior de su persona. Se sintió entonces dolida e incomprendida y menospreció su cuerpo y su forma de ser pues no era la solicitada en aquella época.
Esto podría representar a una chica gorda del siglo XXI, o a una delgada del barroco, o de Nigeria. Las modas cambian a una velocidad aplastante, y sin embargo, la gente no es consciente de ello plenamente, pues se deja embargar por ellas continuamente. La joven prematura del cascarón quizás estaba buscando a su rey Arturo, siendo ella a la vez igual de superficial e intolerante que aquellos que la ignoraban por su compendio de características NO- SIMILARES a las ajenas. Y no aprendemos, y volveremos a equivocarnos cada vez que veamos solo una silueta o una arrogancia seductora. ¿Cómo podemos ser tan sumamente superficiales?
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada